domingo, 17 de mayo de 2015

Llamada al despertar.

Supongo que para ti todo era más fácil. Eran otros tiempos, otras preocupaciones. Tal vez no más fácil pero sí distinto. No estabas coaccionado por los estudios, el dinero o la velocidad del "progreso". El tener un estatus social no era tan determinante para vivir. Sí que podía facilitar la existencia, pero no se hundía el mundo bajo tus pies si no poseías un cierto nivel. Ahora es obligatorio destacar. ¿Cómo? Como sea. Incluso pisando a los demás. 

Yo lo llamo codicia, obsesión, imagen y ambición. En la sociedad actual hemos llegado a un punto en el que nos encanta materializarlo todo, incluso los sentimientos. Si no "los tienes" o te "falta" alguno ya no eres nadie. El tiempo ha seguido los mismos pasos, y nos ahogamos entre los minutos perdidos.
- "Hay que aprovechar al máximo el poco tiempo que nos proporcionan los segunderos". Oirías decir. 
Vale, tal vez no los segunderos pero sí las 24 horas. 

Hemos cambiado la tranquilidad y la naturaleza del hombre por el ajetreo y las ansias de tener. Estamos condicionados por el entorno y la sociedad, dejando un breve margen de actuación a nuestra libertad individual. 

Empiezo el día rodeada de apuntes, gritos o estrés, y lo termino de la misma manera. He perdido las ganas de seguir formando parte de esta superflua rutina que lleva a una teórica felicidad.
Seguramente no sea hoy pero sé que lo haré. Cogeré mi macuto, las cenizas de la desaparecida ilusión y una cámara. Muy pronto, cuando no pueda más, compraré un billete e iré a los lugares más remotos del Sudeste Asiático para intentar rozar la felicidad y descubrir cuál es mi función aquí. Necesito respuestas, necesito una razón para seguir... me niego a renunciar a mi salud o alegría para perder parte de mi vida estudiando, llegar a un trabajo que absorberá el resto de mis fuerzas hasta los 67 años, y a partir de ese momento ser libre. Me niego a consumirme espiritual y físicamente hasta que la muerte nos separe.

Sé que me entiendes porque hiciste lo mismo. Debe ser que las almas libres no pueden vivir enjauladas. Tal vez la inquietud nos pueda y nos lleve a un futuro incierto lleno de peligros... pero no parece que tú hayas tenido esa suerte. Por lo que veo has encontrado ese destino que creías desaparecido.

Espérame.